sábado, 9 de mayo de 2009

NOTA Y FOTOS EN COSMOPOLITAN- EDICIÓN ABRIL 2009



















Es actriz, cantante pop súper taquillera en Rusia e Israel, diseñadora de ropa... todo lo que hace parece tocado por la varita mágica del éxito. En esta nota, desmiente los rumores de su crisis amorosa y revela su lado salvaje.
Dice que es una mamushka y que hay muchas Natalias adentro de ella. Definitivamente, la que llega a la Mansión del Hotel Four Seasons, donde se hace la nota con Cosmo, es la Natalia hippie, de jeans rotos, botas con tachas, remera ancha y pelo recogido. Enseguida se pone su bata roja y se entrega a las manos del maquillador, la peinadora y la manicura. Con el último toque de gloss en los labios, entra en escena la Natalia que todo el mundo conoce: una femme fatale enfundada en uno de los vestidos de su colección. Sí, está divina, tiene cinturita de avispa y una simpatía arrolladora que no decae aun frente a los rumores de separación de su pareja de los últimos siete años, Ricardo Mollo (voz y líder de los Divididos). Y si bien en uno de sus hits grita “Que digan lo que quieran”, hay una Natalia vulnerable y humana que se siente dolida por lo que se dice en los medios: “Los rumores son falsos, me afectan y me hacen daño. No sé de dónde salen esos comentarios negativos porque, por suerte, con Ricardo está todo bien”, confiesa. Lo cierto es que las malas lenguas aseguran que el cortocircuito en la pareja se habría ocasionado por los celos de Mollo frente a las escenas hot que Nati comparte con Luciano Castro en la comedia Amanda O. Más allá de eso, ella prefiere quedarse con lo bueno que le está pasando: es la imagen de la campaña de Sedal, está rodando la película No necesitamos a nadie, acaba de estrenar Música en espera (junto a Diego Peretti y Norma Aleandro) y se prepara para lanzar la colección otoño invierno de Las Oreiro. “Acabo de llegar de Nueva York, adonde viajo dos veces al año con mi hermana para ver las nuevas tendencias. Cada vez que vamos, nos sentamos en el Central Park y empezamos a tirar ideas y a mirar qué usa la gente en la calle”, cuenta. En esta charla, la chica más exitosa del momento cuenta detalles de su apasionante vida.

Cosmo Te reinventás constantemente, ¿qué te lleva a cambiar tanto?
Natalia Me sale naturalmente. Me divierte ir por el camino contrario al que se espera. Además, soy multifacética, si paso por la puerta del local y veo que se quemó una bombita, entro para cambiarla. De todas maneras, me considero actriz antes que cantante o diseñadora. Y es ahí donde quiero poner el ciento por ciento de mi energía.

C Al jugarte por un proyecto nuevo, ¿lo consultás con alguien o te mandás sola?
N Le pido opinión a mi pareja, a mis amigos y a mi hermana. Ellos me hacen reflexionar y bajar un cambio.

C ¿Qué hacés para descansar y relajarte?
N Me gusta ir al campo que tenemos con Ricardo en Uruguay, salir a bailar con amigas a lugares tranquilos y andar en bici por la calle.

C ¿Te tiran onda los hombres cuando te ven?
N Me piropean, pero de forma afectuosa, no me dicen: “Eh, flaca, te haría de todo” (risas).

C Cuando te inventan romances, ¿lo charlás con Ricardo o se ríen del tema?
N No, no me río en lo más mínimo. Y lo charlamos mucho. Porque, además, me pasa tooodo el tiempo. Las miles de veces que me embarazaron...

C ¿Por qué creés que se dicen esas cosas?
N No entiendo de dónde salen, hago conjeturas, me pregunto a quién le puede importar esa noticia... pero cuanto más maquino, más me lleno de ira y de resentimiento. Entonces, me repito: “Esto no tiene que ver conmigo, sino con el afuera, con el pensamiento de otros”.

C En estos años, ¿qué fue lo mejor que aprendiste de él?
N No podría decir una sola cosa. Ricardo siempre me apoyó y me dio seguridad. Me hace sentir que está orgulloso de mí y eso me hace súper fuerte. Yo hago lo mismo con él porque lo admiro y lo quiero, y deseo que le vaya bien.

C ¿Qué te enamoró de Mollo?
N Que es sensible y demuestra sus sentimientos. Detesto a los cancheros. Me gusta el tipo bohemio, el hombre culto, pero no el sabelotodo.

C ¿Cuánto de sexo y cuánto de romance debe tener una relación?
N Es un 50% sexo y 50% de romance.

C ¿Tu versión más salvaje en el amor?
N Si te digo que me gusta sacar el látigo, después me voy a arrepentir (risas). Como soy muy bohemia, cuando quiero sorprenderlo me visto súper sexy para él. Quiero que me diga cosas lindas, quiero gustarle a mi chico.

C ¿Y cuál es el outfit que no te falla?
N Me pongo medias de red y unos stilettos altísimos. Ahora me compré un par en Nueva York que miden 18 centímetros. Soy adicta a los zapatos y a las carteras.

C ¿Lo más loco que hiciste por amor?
N(Piensa) Bueno, me casé con Ricardo a los dos meses de conocernos. Aunque él por mí hace más cosas, sobre todo porque vive bancándose mi alta exposición.

C ¿Te gustaría grabar un tema con él?
N ¿Y quién dijo que aún no lo hicimos?

C Pero para el público...
N ¡No, ya no me quiero exponer más!

C Ni hablar de subirte al Facebook, ¿seguís teniéndole fobia a Internet?
N Destesto el Facebook. Me da pánico Internet, hay mucho morbo. Además, me parece patético subir las fotos y que las vea todo el mundo. Tengo amigas que me cuentan que se reencontraron con compañeras del secundario gracias al Facebook y yo pienso: “No tengo tiempo ni para encontrarme con mis amigos de ahora, menos para ver a otros”. Creo que el 90% de las personas quieren ser famosas.

C ¿Para qué te gustaría ser anónima?
N Para ir a un parque de diversiones, o comprar aritos en plaza Francia y que no me cobren de más por portación de cara.

C ¿En los comercios se abusan porque sos Natalia Oreiro?
N Me pasa una cosa muy graciosa: o me regalan las cosas... o me roban. Y yo quiero que me cobren el precio justo.

C ¿Morís por los lujos?
N Me gusta tener cosas lindas, pero no trabajo para eso. Hoy me da más satisfacción estar descalza regando un arbolito que planté, que estar en la mejor suite del Ritz de París. Eso ya lo hice, y ya no me sorprende. Me fascina jugar a ser Cenicienta pero también sentirme primitiva.

C ¿Con la ropa también?
N Sí, voy a los extremos. Es cómico porque me la paso comprando ropa sexy que sólo me puedo poner cuando salgo de una gripe y bajo tres kilos. Hay prendas que me gustan pero que no son para mi cuerpo, entonces termino volviendo a los pantalones anchos y a las polleras hindúes de siempre. ¡Tengo un montón de chupines que no me entran porque soy re culona!

C ¿Cómo mantenés esas curvas tan hot?
N No hago dietas, le presto más atención a la calidad que a la cantidad de las comidas. Además, no me gusta ir al gimnasio: detesto la pesita, la cinta, la calza. Tampoco creo en eso de meterse en cápsulas mágicas para adelgazar. Si tengo celulitis, trato de no mostrarla. Me banco los defectos que van apareciendo con el paso del tiempo.

C En mayo cumplís años, ¿cómo lo vivís?
N Para mí cumplir años es un gran festejo. Me fascina celebrar viajando. Mi último cumple lo pasé en el Festival de Cannes, y estaba tan feliz que me autorregalé un vestido rojo de Dolce&Gabbana. Creo que pasar tu cumple de determinada manera habla del año que vas a tener. Y, para mí, este año es muy cinematográfico.

C ¿Fantaseás con llegar a Hollywood?
N Los Ángeles me da mucha soledad. Hasta los mozos están esperando ser descubiertos por un director de cine. Obvio que me encantaría ganar un Oscar, pero si eso pasa quiero que sea por el peso de mi carrera y no por una búsqueda desesperada por trascender en “la Meca”.

C ¿Qué cosas de tu personalidad están intactas a pesar del éxito cosechado?
N ¡Ninguna! Soy contradictoria y quiero cosas distintas. Hay ciertos valores que mantengo desde que dejé el Liceo 26, en Uruguay. La lealtad, la confianza, no querer el mal para los demás, no ser envidiosa, no tener malos sentimientos, me gusta ayudar.... y por suerte me fue muy bien.


Por Paola Pluzzer y Analía Severino. FOTOS: ROY KIKIT.AGRADECIMIENTOS: HOTEL FOUR SEASONS, WWW.FOURSEASSONS.COM. ROPA Y CALZADO: LAS OREIRO.

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